La selección española de baloncesto celebró con miles de aficionados el título de campeona de Europa conquistado ayer en Katowice (Polonia), en una fiesta corta y que distó de parecerse a la de hace cuatro años con motivo del oro mundialista, pero que sirvió para que Madrid rindiese el homenaje merecido a un trofeo igual de histórico. Fue una jornada larga para los internacionales y cuerpo técnico, que aterrizaron en Barajas sobre las 9.00 de la mañana, con los rostros mezcla de satisfacción y cansancio, producto de una fiesta rápida tras derrotar a Serbia en la gran final. La Plaza de Cibeles, donde esperaban miles de aficionados, fue el último punto del paseo triunfal de la reina continental, que antes de las 19.00 horas, tuvo que cumplir con las obligadas visitas institucionales.